miércoles, 27 de mayo de 2015

XIV.

(Hay personas que parecen estar hechas de cristal,
al mínimo roce se podrían romper.
Por eso te dedicas a acariciarlas,
siempre en silencio,
con cuidado.) Lo que no sabéis, es que todas las personas del mundo tenemos algo de cristal en común,
(aunque algunas lo oculten y se empeñen en tenerlo de hierro.)
Y que cuando el corazón se rompe,
todos los pedacitos de cristal que quedan esparcidos por el suelo
pueden pinchar, cortar o clavarse en quien se empeña en pisotearlo.

Porque duele más clavarse el corazón de alguien en la suela de los pies.
Duele más escuchar el ruido de todos estos cristales estrellados contra el suelo,
o ver romperse el pecho, la cabeza y la vida de una persona,
que mirar hacia delante, recoger los pedazos y volver a reconstruirlo.
Todos somos frágiles.
Pero son más frágiles los rompec(ristales)orazones.
Así que aunque no lo parezca,
tener cuidado.
Y acariciar siempre.
Querer, siempre.
Mucho.
Pero shhh, en silencio.
(Que se rompe)

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