viernes, 8 de mayo de 2015

XI.

Y comienza un nuevo día, un día más sin nada que hacer. Me lo tendré que pasar pensado y pensando.

¿Sabéis en lo que pienso? Pienso que hice mal para merecer esto, que hice. Creo que no me porto mal con la gente, pero joder, ellos viven por ir para criticarme a mí y a todo lo que hago o digo. ¿Y sabéis? Esa es una de las muchas razones por la que estoy así de jodida.
La gente no tiene ni idea de lo mucho que duelen y hieren sus palabras, que es una mierda tener que oír: 'esa es rara', 'no tiene amigos' 'da pena' 'da asco'. Y así...

Es una mierda, y lo peor es que llego a mi casa y ¿qué hago? Nada, mirar al móvil esperando que alguien me pregunte el motivo de mis ojeras, por qué ya no sonrío. Pero no, nunca llegaron esos mensajes.

Fue entonces cuando decidí que quería acabar con todo esto, que no quería seguir viviendo, no merecía la pena. Dejé de preocuparme por mí, las ojeras cada vez se notaban más, y la gente seguía sin darse cuenta. Seguía criticándome, a nadie le importaba.

                           "Quiero acabar ya con todo esto" me decía a mi misma.

Quizás me faltaba el valor para acabar conmigo para siempre, o no sé. Los días pasaban, y yo cada vez más vacía.

Cuando yo ya estaba echa una completa mierda, fue cuando la gente me comenzó a preguntar 'qué te pasa' 'podemos ayudarte'. ¡No! Nadie puede ayudarme ya, llegáis tarde, ya no hay nada que hacer. Las heridas que tengo por dentro y por fuera ya son demasiado grandes.

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