sábado, 14 de marzo de 2015

VII.

La sonrisa, la esperanza, el amor.
Esas cosas que no deben perderse, que deben ser conservadas hasta el final.
Pero que complicado es conseguir que el tren no descarrile, ¿verdad?
Que difícil es mantener el equilibrio para no caer por un precipicio y perderte desesperado en el olvido.
Que difícil es luchar contra los malos recuerdos que nos consumen y desgarran hasta el más pequeño de nuestros pedazos rotos.
Que complicado, sí, es ir con una sonrisa por delante de todos y ocultar una cara triste que preferiría echarse a llorar.
Mantenerse fuerte con la esperanza como escudo, y usar el amor como antibalas asegurado, también es muy complicado, ¿cómo vas a considerarte fuerte e invencible si todo lo que te rodea te invita al fracaso?
Supogo que simplemente hay que creer que uno mismo puede, con ese 'todo'. Que quizá sea la menos indicada, pero sé que en el fondo todo se soluciona, aunque las caídas nos resten días, aunque los tropiezos sean tan grandes que nos de miedo continuar y aunque parezca que las heridas nunca dejen de sangrar a pesar de ser sanadas con cada rasguño.
Se debe intentar, si algo se quiere conseguir, dicen.
Y si realmente quisiéramos intentarlo, las sonrisas dejarían de ser simples gestos y pasarían a ser emociones, amor, esperanza.
Porque aunque la tristeza siempre nos acompañe, la esperanza será y es el pilar que se mantiene en pie mientras sonreímos y somos felices, ¿no?

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